sep 162012
 

Es uno de los instrumentos musicales más antiguos que conocemos hoy en día. Su antecesora era de madera, pero para la música que tocamos hoy día usamos la de metal, de sonido más brillante. Se toca de lado (de ahí la palabra travesera) y su registro abarca algo más de tres octavas.

Seguro que hemos recordado haber oído muchas veces su música en solos orquestales como “Pedro y el lobo”, aunque también os sonará de algo “El flautista de Hammelin”.

La no usa caña. Al igual que todos los instrumentos de madera, las diferentes notas se obtienen abriendo y cerrando los agujeros por medio de los dedos y teclas. La es extremadamente ágil a lo todo largo de su extensión y su música contiene a menudo rápidas escalas y grandes saltos o intervalos. Las notas más altas son de sonido brillante, pero las más bajas son cálidas y aterciopeladas. La tesitura de los instrumentos dada aquí, se refiere a una actuación normal. Sin embargo, algunos virtuosos pueden alcanzar notas más altas en algunos instrumentos y aún notas más bajas (por ejemplo, las notas pedal bajo en metales). En todos los ejemplos las tesituras muestran sonidos reales.

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